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Natación para bebés y niños: enseñanza y beneficios

Igual que enseñamos a un niño a hablar o caminar, podemos enseñarlo a nadar desde una edad muy temprana. La natación para bebés es una actividad muy enriquecedora, la cual trae muchos beneficios para el niño, en muchos países resulta una materia obligatoria para los niños.

Beneficios de la natación para bebés:

  • Ayuda a desarrollar una psicomotricidad favorable.
  • Ayuda a que su cuerpo se desarrolle mejor y se fortalezcan músculos, huesos y articulaciones.
  • Al ser un ejercicio de alto desgaste energético, les ayuda a estimular el apetito y a comer mejor.
  • Ayuda a oxigenar y fomentar una buena circulación.
  • Estimula la sensibilidad del pequeño
  • Lo ayuda a relacionarse.
  • Una actividad recreativa excelente para relajar los nervios.
  • El bebe disfruta mucho la ingravidez de estar flotando.
  • Existen algunos estudios que demuestran que los niños que nadan desde temprana edad pueden lograr mejores promedios en los exámenes, tanto  físicos como mentales e intelectuales que se les practican en edad escolar que niños que no han practicado deporte alguno.
  • La natación puede ayudar a desarrollar una mayor confianza en los pequeños, al aprender a manejarse en un medio ambiente distinto. Esto puede ayudarles a tener una mejor autoestima.
  • Por último, nadar es una forma de protección adicional que puede evitarles sufrir accidentes acuáticos.

¡Enseña a nadar a tu hijo!

Tu puedes ayudar a que tu bebé aprenda a nadar muy rápido, será una experiencia muy gratificante pues puedes propiciar por medio de esta practica una relación más estrecha entre tu y tu pequeño. Y no necesitas ser una experta, basta que sepas ciertas reglas y tips para facilitar este aprendizaje, verás que ambos lo disfrutan mucho.

Natación en bebés

Lo primero que tienes que saber es que el mito de que los bebes saben nadar solos debido a que han estado en el liquido amniótico durante muchos meses, es falso. Aunque es cierto que el bebe si flota y tiene la capacidad de cerrar la glotis de forma automática en cuanto nota que hay agua en la garganta. Y no tiene miedo al agua de manera innata. Es por eso que los bebés parecen aprender con mucha facilidad esta actividad recreativa. Lo mejor es empezar antes de los seis meses, pues es cuando se puede adaptar el bebe mejor al agua, y puede hacer zambullidas y flotar fácilmente, aunque siempre es indispensable la ayuda de un adulto. Si se acostumbra al bebé desde esta edad al agua, logrará en poco tiempo una independencia dentro del agua.

Sin embargo, si tu niño ya rebasa esta edad, y quieres enseñarlo a nadar, lo más probable es que tenga un poco de resistencia al agua, en este caso, lo mejor es emplear las técnicas siguientes.

¿Cómo ayudarle a perder el temor al agua?

Tienes que empezar por no obligarlo, y poco a poco irlo invitando con juegos, si el ve que disfrutas el agua, se animará. Lo más conveniente cuando un niño teme al agua es empezar por albercas poco profundas donde puedan meter los pies e irse acostumbtando al agua, con juegos. Poco a poco el puede empezar a sentir atracción por albercas más profundas. No hay que impacientarse pues a veces este proceso puede tardar en algunso niños. pero es muy conveniente repstar su ritmo e ir poco a poco. Luego, puede invitarsele al niño a meterse a lo hondo cargadolo y llevando algun juguete o pelota.

Una vez dentro del agua

Una vez que el bebé o niño está dentro del agua, se recomienda seguir lo siguientes pasos y reglas.

  1. Para empezar, hay que saber que cada niño tiene un ritmo muy diferente para aprender. Así que no debes presionarte ni poner reglas estrictas, todo debe ser un juego desde el principio, el bebé y el niño deben notar cuanto disfrutas tu de estar en el agua. Asi que lo primero es que empieces a jugar con el en el agua, enséñale a aventar alguna pelota o muñeco y hazle notar como flota, juega a zambullirte, a jalarlo como si fueras un trineo. Y no pases a la siguiente etapa hasta que veas que tu bebé ya disfruta el agua.  Toma en cuenta que la temperatura de la piscina, el ambiente, el movimiento que haya dentro del agua, pueden influir en que el pequeño se acostumbre con más facilidad al agua.
  2. Una vez que veas que tu bebé ya disfruta el agua, entonces puedes empezar con las clases, pero no sin perder el espíritu de juego dentro de la piscina.
  3. Es importante que no muestres miedo ni digas cosas que muestren temor cuando haga algo el pequeño que resulte peligroso. Evita frases como “No lo hagas, te puedes ahogar!“ Mejor utiliza frases como “Esto te ayudará mejor a nadar más rápido”, acompañadas por un ejemplo. No lo intimides ni le sugieras que el agua es peligrosa.
  4. Entre juego y juego, puedes empezar a tomarle de repente por las manos y sugerirle que patalee imitando a animales, o jugando a que sus pies son el motor impulsor de un barco. Luego, ve soltando poco a poco sus manos, hay que dejarlo que flote por breves segundos el solo. Si no quiere soltarse, hay que dejarlo hasta que el vaya pidiéndolo. Si no lo solicita, entonces de repente jugar a que lo soltamos por segundos, todo debe ser en tono de juego, y puede emplearse la creatividad para que vaya tomando confianza.
  5. Una vez que ya a conseguido flotar por el solo, hay que estimularlo animándole a que nade cada vez a distancias más lejanas, de forma espontánea y sin seguir técnicas ni nada, como el pueda. Dejarlo que nade libremente es una forma de ir explorando sus capacidades. Puedes ponerte un poco retirado y decirle que tiene que llegar hasta a ti. Si ves que el reto es grande para el, acércate un poco más.
  6. Si ya sabes nadar tu, puedes poner ejercicios de braceo y pataleo utilizando una tabla cuando el niño ya es un poco mayor. Si no sabes, entonces lo mejor será que recurras a un maestro profesional.
  7. Es necesario no hacerle muchas fiestas ni darle muchas felicitaciones cuando ha conseguido lograr algo, como si lo que acabara de hacer fuese muy complicado.  Nadar es un juego, y no hay acciones ni peligrosas ni complicadas.
  8. Siempre que quieras enseñarle algo nuevo, es necesario que tu o alguien que sepa lo hagas cuantas veces sea necesario.
  9. Nunca obligues al pequeño a meterse al agua. Debes antojarle con juegos o invitaciones, el tiene que ver que tu disfrutas el agua y tiene que motivarse a sentir ganas de participar.

Fuente: biomanantial.com

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