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Las ventajas de la natación como rutina física

imagen-natacion“Nadar es un excelente ejercicio” es una frase que quizás todas hemos escuchado desde niñas.  Pero ¿cuáles son los beneficios reales de la natación como rutina física? ¿Qué tipo de cuidados se debe tener?

Nadar mejora tu salud: Con la natación puedes manejar los niveles de la tensión arterial, mejorar el funcionamiento de la actividad osteomuscular y  la capacidad respiratoria,  además de fortalecer los diferentes tejidos que componen tu cuerpo . Además, la natación es un excelente ejercicio para las personas con problemas cardiacos, pues mejora la salud del corazón y la circulación sanguínea.

Modela y tonifica tus músculos: Sólo con nadar 40 minutos cada día, tus músculos se fortalecen, lo que te ayuda no sólo a adelgazar sino fortalecer tu cuerpo.  Además, nadando  se ejercitan los diferentes músculos que componen el cuerpo humano (brazos, piernas, glúteos, abdomen y espalda).

Previene y cura enfermedades: La natación puede ser tu gran aliada para prevenir y tratar enfermedades como: Asma, lesiones musculares y nerviosas, hipertensión arterial, problemas en la columna vertebral,  entre otros.

Adelgaza: Con la práctica regular de la natación, también podrás estilizar tu cuerpo, porque, con su práctica regular, se pierde grasa y se adquiere masa muscular. Además, podrás reducir medidas, mejorar la postura corporal, entre otras ventajas.

Relaja:  Moverse en el agua, lejos de tensionar, relaja. Muchos estudios hablan del descenso de los niveles de estrés mientras se nada, pues, a pesar del intenso ejercicio físico, la mente se aquieta y se concentra básicamente en los movimientos que realiza.

Consejos

Si quieres adoptar la natación como rutina física regular, te aconsejamos:

Siempre usa el protector solar antes  de sumergirte en la piscina, sin importar la hora del día que escojas para nadar.

No te excedas: Nadar con intensidad cuando no se está acostumbrado a  hacerlo puede provocarte lesiones musculares, calambres, problemas de columna y otros. Comienza con una rutina moderada y, con el paso de las semanas, sube el ritmo.

Si no sabes nadar, o hace mucho tiempo no lo haces, lo mejor que puedes hacer es inscribirte en un curso de natación en un club deportivo de tu ciudad. Evita riesgos.

Dúchate antes y después de nadar: Así disminuirás el riesgo de contagio de enfermedades como hongos y otros problemas de la piel. Utiliza algún calzado especial a la hora de utilizar una ducha pública.

El gorro de baño puede ser  anticuado, pero te ayudará a nadar sin que el pelo roce tu cara y moleste. Además, los diferentes químicos que tienen las piscinas pueden dañar el pelo eventualmente.

El control de la respiración al nadar es la clave para hacer el ejercicio bien hecho y  evitar el agotamiento físico al terminar la rutina. Nada despacio, y cuando sientas ahogo o problemas para respirar, descansa. El objetivo no es fatigarse, sino relajarse y disfrutar del ejercicio.

Sécate bien después de salir de la piscina. Permanecer con la piel húmeda por mucho tiempo puede provocar la aparición de eczemas y otros brotes dañinos para la piel.

Si has comido en abundancia, espera entre  media y una  hora antes de meterte a la piscina. Hacerlo inmediatamente puede traerte problemas digestivos y circulatorios.

Si tienes los ojos rojos después de nadar, puedes utilizar gafas especiales para nadar o utilizar gotas lubricantes con moderación al salir de la piscina. No utilices lentes de contacto para nadar, pues estos pueden contaminarse con los químicos que tiene la piscina y causarte una severa infección en los ojos. Si el problema continúa, consulta a tu médico.

Si quieres practicar la natación como ejercicio regular, asegúrate de preguntarle a un deportólogo si tu estado de salud lo permite,  pues esta puede estar contraindicada para algunas enfermedades cardiorespiratorias.

La natación puede ser una excelente rutina física para adoptar en tu vida diaria, pues puede mejorar tu salud y tu calidad de vida.

Fuente: sura.com